Se ha convertido en el algo habitual ir a un concierto y ver a los músicos tocando con un iPad. Pero ¿qué tamaño puede ser el ideal?
Llevaba usando el iPad Pro de 11” desde que salió a la venta y estaba muy contento con su funcionamiento tras cuatro años de uso. Me pasé al modelo de 12.9 pulgadas y tras dos años de uso exhaustivo, tuve que combiarlo por el último modelo de 13 pulgadas M5. Aunque creyese que fuese a notar diferencia, le verdad fue que sí, y mucha.
En este post, os hablaba de cómo usaba el iPad y los diferentes accesorios para así, no tener que utilizar papel. Las ventajas de llevarlo todo en el iPad son muchas, te olvidas de tener que ir cargado de partituras. Con un solo dispositivo, conexión a internet y tu biblioteca musical digitalizada en la nube, lo vas a tener todo a mano siempre.
Desde este vídeo vas a poder saber cómo pasar a PDF tus partituras.
¿Y qué iPad puedo usar? Hoy en día la oferta de tamaños en iPad es mucha y la verdad que todos funcionan de maravilla gracias al sistema operativo iPadOS que en muchas ocasiones va a hacer que no necesites usar un portátil.
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Los modelos que hay son los siguientes:
Todos ellos comparten el mismo sistema operativo y combina en cierto modo aspectos de un iPhone con los de un Mac. Sea el iPad que sea, vas a tener un dispositivo potente, ligero, portable y con muchas posibilidades.
Para un músico, el tamaño de la pantalla es uno de los aspectos más importantes.
Los modelos de 11 pulgadas ofrecen una buena combinación entre portabilidad y comodidad. Pesan menos, ocupan poco espacio y son fáciles de transportar. Para partituras sencillas, clases o estudio personal pueden funcionar perfectamente.
Sin embargo, después de haber utilizado distintos tamaños, mi recomendación para trabajar habitualmente con partituras es una pantalla de 13 pulgadas.
La diferencia se nota especialmente en:
La pantalla grande permite mantener una postura más natural y evita tener que acercarse continuamente al atril.
En mi caso, actualmente utilizo:
Después de haber utilizado diferentes modelos, el iPad Pro de 13 pulgadas es el dispositivo con el que me siento más cómodo.
La pantalla tiene prácticamente el tamaño de una partitura convencional y su calidad es extraordinaria. Las páginas se ven nítidas, el paso entre ellas es completamente fluido y la lectura resulta muy cómoda incluso durante sesiones largas de estudio.
Además, el formato actual es más fino y ligero que las antiguas generaciones de 12,9 pulgadas, algo que se agradece mucho cuando tienes que transportarlo diariamente.

En cuanto a la capacidad, considero que 256 GB es una opción muy equilibrada. Las partituras en PDF ocupan muy poco espacio, pero con el tiempo también almacenamos vídeos, audios, documentos, aplicaciones y grabaciones.
Si el iPad va a acompañarte durante muchos años, es preferible disponer de espacio suficiente y no quedarse demasiado justo desde el principio.
El Apple Pencil Pro es el compañero perfecto del iPad.
Se acopla magnéticamente al lateral, se enlaza automáticamente y se carga directamente desde el propio dispositivo. Esto permite tenerlo siempre preparado para realizar cualquier anotación.
La precisión es excelente y la sensación al escribir sobre la pantalla es muy natural. Podemos añadir digitaciones, arcos, dinámicas, indicaciones de ensayo, colores o cualquier comentario directamente sobre la partitura.

Además, incorpora nuevas funciones como el gesto de apretar, el doble toque, la respuesta háptica y la posibilidad de localizarlo mediante la aplicación Buscar.
El gesto de apretar puede abrir rápidamente una paleta para cambiar de herramienta, grosor o color. No es una función imprescindible para un músico, pero agiliza mucho el trabajo cuando estamos realizando numerosas anotaciones.
Aunque existen lápices compatibles más económicos, si vas a invertir en un iPad Pro o en un iPad Air, considero que merece la pena completar el equipo con el Apple Pencil Pro.
Es importante comprobar siempre la compatibilidad, ya que no todos los modelos de iPad funcionan con el mismo Apple Pencil.
Apple comercializa actualmente dos opciones principales.
El Apple Pencil Pro es el modelo más completo. Incorpora sensibilidad a la presión, doble toque, gesto de apretar, respuesta háptica, rotación y carga magnética.
El Apple Pencil USB-C es una alternativa más económica. También ofrece muy buena precisión y baja latencia, pero no tiene sensibilidad a la presión ni algunas de las funciones avanzadas del modelo Pro. Además, se carga mediante un cable USB-C.
Para escribir digitaciones, arcos o pequeñas indicaciones sobre una partitura, el Apple Pencil USB-C puede ser suficiente.
Sin embargo, si utilizas el iPad diariamente y realizas muchas anotaciones, el Apple Pencil Pro es bastante más cómodo gracias a la carga magnética y a sus accesos rápidos.
El pedal Bluetooth es otro de los accesorios que considero imprescindibles.
Mientras estamos tocando no siempre podemos retirar una mano del instrumento para pasar página. El pedal permite hacerlo con el pie y mantener la continuidad de la interpretación.
Al principio puede resultar extraño coordinar el movimiento, pero la adaptación es muy rápida. En pocos ensayos termina convirtiéndose en un gesto completamente automático.

Existen pedales con dos, tres o cuatro pulsadores. Para la mayoría de músicos es suficiente con disponer de dos: uno para avanzar y otro para retroceder.
Conviene elegir un modelo silencioso, estable y con una batería de larga duración. También es importante comprobar que los pulsadores no sean excesivamente duros, especialmente si lo vamos a utilizar durante conciertos.
No recomiendo apoyar un iPad de este precio sobre cualquier atril convencional sin ningún tipo de sujeción.
Un soporte específico permite fijarlo correctamente y evita sustos durante un ensayo o concierto.
En mi caso utilizo un soporte adaptable de König & Meyer. Es robusto, ligero y compatible con diferentes tamaños de tableta.

Permite colocar el iPad tanto en posición vertical como horizontal. La posición vertical es la más habitual para leer una página completa, mientras que la horizontal puede utilizarse para visualizar dos páginas simultáneamente.
También existen bandejas para atril y soportes de otras marcas. Lo importante es que sujeten bien las cuatro esquinas y que permitan colocar y retirar el dispositivo sin ejercer demasiada presión.
Las partituras en PDF ocupan muy poco espacio. Incluso una biblioteca de miles de obras puede almacenarse sin problemas en cualquier modelo actual.
No obstante, el iPad termina utilizándose para muchas más cosas: vídeos, grabaciones, fotografías, documentos, aplicaciones, películas o archivos de audio.
Mi recomendación sería:

Con todos los accesorios vas a poder olvidarte del papel y tener en todo momento tus partituras contigo. Sin duda una inversión que puede ser algo alta, pero que le vas a sacar partido. Vas a ahorrar papel, tiempo y a la larga, dinero. Súper recomendable.
Sí, sin ninguna duda.
El desembolso inicial puede parecer elevado, especialmente si añadimos el Apple Pencil Pro, el pedal Bluetooth y un buen soporte.
Sin embargo, es una herramienta que puede utilizarse durante muchos años y que sustituye cientos de carpetas, fotocopias y partituras impresas.
En mi caso, el iPad Pro de 13 pulgadas se ha convertido en una herramienta imprescindible tanto para estudiar como para dar clase, preparar conciertos, organizar repertorio y trabajar diariamente.

Espero que mi experiencia te haya resultado útil y te anime a dar el paso hacia la digitalización de tus partituras. Al principio puede requerir un pequeño periodo de adaptación, pero, una vez descubres la comodidad de llevar toda tu biblioteca musical en un único dispositivo, resulta difícil volver al papel.
Un saludo,
Carlos 😉